Verduras a la plancha con alioli de almendra
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Ingredientes

  • Ingredientes 80 ml de aceite de olivaOlivaFruto del olivo, que, hasta que se inventó el deshuesador, estaba condenado a convertirse en aceite o a ser un aperitivo. Desde entonces, sin embargo, pudo entrar en la cocina como un ingrediente más, incluso con derecho a cocción. Y también enriquecer el abanico de productos conservados, gracias al relleno. El primero y más tradicional, el de la anchoa, pero hoy con un número interesante de variantes, como el pimiento. virgen extra 2 mazorcas frescas de maízMaízSemilla de la planta traída a Europa por Cristóbal Colón en su primer viaje, a la que el rey Fernando no prestó atención, pero que se extendió por los territorios catalanes hasta entrar en la Europa central a través de los Balcanes, hecho que justificaría su nombre catalán ('trigo de moro') y el de 'trigo de Turquía' con el que era conocido en Alemania. La variedad dulce, destinada al consumo humano y obtenida a finales del siglo XIX, conserva en la semilla, y mientras está en la planta, una parte de azúcar, sin transformarlo en almidón. Por eso se suele consumir directamente, como verdura. En América, en forma de mazorca entera, cocida con las hojas o sin, y en nuestros lares en forma de granos sueltos, debidamente separados y conservados en líquido, para incorporarlos en las ensaladas. Sobre todo porque no tiene gluten y, por lo tanto, resulta ideal para los celiacos. 1 remolachaRemolachaEn las mezclas llamadas 'mezclum', a veces se añade una de las hojas de vegetal más atractivas: la hoja tierna de la remolacha. De color verdoso con los nervios rojizos, es la parte exterior de una raíz profunda y carnosa de la familia de las quenopodiáceas, parientes de las espinacas y las acelgas. La remolacha común es originaria de la zona costera del norte de África y su cultivo es muy antiguo, data del siglo II aC. Las variedades más importantes son la forrajera y la común o rojiza. La primera se usa para la alimentación animal, mientras que la segunda se consume como hortaliza. De color púrpura y sabor dulce, es uno de los vegetales con un contenido calórico más bajo y una buena fuente de fibras. Cuando se adquieren frescas, hay que vigilar que sean de una textura firme y carnosa, con la piel lisa; las hojas verdes indican la frescura. Ponedlas en las ensaladas, o hervidlas como cualquier verdura, haced una buena crema fría con yogur y un chorro de aceite o haced un puré para acompañar carnes grasas o de sabor fuerte. cocida al vapor 1 calabacín grande 150 g de espárragos verdes 150 g de champiñones 2 cucharadas de perejilPerejilConsiderado por los griegos un potente protector contra los venenos —como el ajo y, quizás en el origen, el popular ajo y perejil—, lo popularizó Carlomagno, que ordenó plantarlo en todos sus dominios. No sin tener que vencer los recelos de los que lo consideraban peligroso por los efectos que, decían, podía provocar su mal uso, entre los cuales había la supuesta capacidad abortiva. Un hecho que no ha impedido incorporarlo de manera masiva en platos como el 'tabulé' libanés. A pesar de permitir la congelación directa, sin necesidad de escaldado, su piel fina le hace perder firmeza y presencia, limitando el uso a las cocciones. Por suerte, se conserva fácilmente en un jarrón. O en la nevera, dentro de una bolsa agujereada y manteniendo la humedad. Actualmente, la variedad rizada, menos sabrosa, desplaza la tradicional en las presentaciones. picado Para el alioli: 1 diente de ajo 3 cucharadas de almendraAlmendraEl paso del verano al otoño marca también el final del ciclo de la almendra y el momento en el que la podemos encontrar en estado natural, a pesar de que se suele presentar de otras muchas maneras: laminada, fileteada, en polvo… Puede ser amarga (para perfumar pasteles) o dulce, apta para el consumo directo, tanto cruda como tostada, e incluso, si es tierna, en forma de almendruco. Son dulces en la Marcona, más ancha y redondeada, para turrones, pasteles y leche de almendra, y la Largueta, estilizada y puntiaguda, para picaduras y el postre de 'músic'. molida el zumo de ½ limónLimónOriginario de la Asia más lejana e introducido en la península Ibérica por los árabes en el siglo XI, después de haberlo aclimatado al Mediterráneo, el limón no accedió a la cocina hasta muy entrado el siglo XV, para sustituir el agraz (zumo de uva verde) en muchos preparados. A partir de aquí, su expansión lo llevó hasta el contintento americano, con Colón, en su segundo viaje. Con variedades de medida y acidez variables, el limón tiene buena parte de los aromas y los aceites esenciales concentrados en las pequeñas ampollas de su coloreada piel, en contraste con la aspereza que suele conferir la pulpa. De ahí que muchas recetas gastronómicas prefieran esta piel delgada (el 'zeste', como la llaman los franceses) y no el zumo, destinado preferentemente a tareas de maceración. Por otro lado, una opción interesante y a la vez emergente, aunque poco conocida, es la de los limones confitados con sal, que nos llegan de la cultura norteafricana. 4 cucharadas de bebida de almendraAlmendraEl paso del verano al otoño marca también el final del ciclo de la almendra y el momento en el que la podemos encontrar en estado natural, a pesar de que se suele presentar de otras muchas maneras: laminada, fileteada, en polvo… Puede ser amarga (para perfumar pasteles) o dulce, apta para el consumo directo, tanto cruda como tostada, e incluso, si es tierna, en forma de almendruco. Son dulces en la Marcona, más ancha y redondeada, para turrones, pasteles y leche de almendra, y la Largueta, estilizada y puntiaguda, para picaduras y el postre de 'músic'. sin azúcar y sal
  • 1 Ingredientes 80 ml de aceite de olivaOlivaFruto del olivo, que, hasta que se inventó el deshuesador, estaba condenado a convertirse en aceite o a ser un aperitivo. Desde entonces, sin embargo, pudo entrar en la cocina como un ingrediente más, incluso con derecho a cocción. Y también enriquecer el abanico de productos conservados, gracias al relleno. El primero y más tradicional, el de la anchoa, pero hoy con un número interesante de variantes, como el pimiento. virgen extra 2 mazorcas frescas de maízMaízSemilla de la planta traída a Europa por Cristóbal Colón en su primer viaje, a la que el rey Fernando no prestó atención, pero que se extendió por los territorios catalanes hasta entrar en la Europa central a través de los Balcanes, hecho que justificaría su nombre catalán ('trigo de moro') y el de 'trigo de Turquía' con el que era conocido en Alemania. La variedad dulce, destinada al consumo humano y obtenida a finales del siglo XIX, conserva en la semilla, y mientras está en la planta, una parte de azúcar, sin transformarlo en almidón. Por eso se suele consumir directamente, como verdura. En América, en forma de mazorca entera, cocida con las hojas o sin, y en nuestros lares en forma de granos sueltos, debidamente separados y conservados en líquido, para incorporarlos en las ensaladas. Sobre todo porque no tiene gluten y, por lo tanto, resulta ideal para los celiacos. 1 remolachaRemolachaEn las mezclas llamadas 'mezclum', a veces se añade una de las hojas de vegetal más atractivas: la hoja tierna de la remolacha. De color verdoso con los nervios rojizos, es la parte exterior de una raíz profunda y carnosa de la familia de las quenopodiáceas, parientes de las espinacas y las acelgas. La remolacha común es originaria de la zona costera del norte de África y su cultivo es muy antiguo, data del siglo II aC. Las variedades más importantes son la forrajera y la común o rojiza. La primera se usa para la alimentación animal, mientras que la segunda se consume como hortaliza. De color púrpura y sabor dulce, es uno de los vegetales con un contenido calórico más bajo y una buena fuente de fibras. Cuando se adquieren frescas, hay que vigilar que sean de una textura firme y carnosa, con la piel lisa; las hojas verdes indican la frescura. Ponedlas en las ensaladas, o hervidlas como cualquier verdura, haced una buena crema fría con yogur y un chorro de aceite o haced un puré para acompañar carnes grasas o de sabor fuerte. cocida al vapor 1 calabacín grande 150 g de espárragos verdes 150 g de champiñones 2 cucharadas de perejilPerejilConsiderado por los griegos un potente protector contra los venenos —como el ajo y, quizás en el origen, el popular ajo y perejil—, lo popularizó Carlomagno, que ordenó plantarlo en todos sus dominios. No sin tener que vencer los recelos de los que lo consideraban peligroso por los efectos que, decían, podía provocar su mal uso, entre los cuales había la supuesta capacidad abortiva. Un hecho que no ha impedido incorporarlo de manera masiva en platos como el 'tabulé' libanés. A pesar de permitir la congelación directa, sin necesidad de escaldado, su piel fina le hace perder firmeza y presencia, limitando el uso a las cocciones. Por suerte, se conserva fácilmente en un jarrón. O en la nevera, dentro de una bolsa agujereada y manteniendo la humedad. Actualmente, la variedad rizada, menos sabrosa, desplaza la tradicional en las presentaciones. picado Para el alioli: 1 diente de ajo 3 cucharadas de almendraAlmendraEl paso del verano al otoño marca también el final del ciclo de la almendra y el momento en el que la podemos encontrar en estado natural, a pesar de que se suele presentar de otras muchas maneras: laminada, fileteada, en polvo… Puede ser amarga (para perfumar pasteles) o dulce, apta para el consumo directo, tanto cruda como tostada, e incluso, si es tierna, en forma de almendruco. Son dulces en la Marcona, más ancha y redondeada, para turrones, pasteles y leche de almendra, y la Largueta, estilizada y puntiaguda, para picaduras y el postre de 'músic'. molida el zumo de ½ limónLimónOriginario de la Asia más lejana e introducido en la península Ibérica por los árabes en el siglo XI, después de haberlo aclimatado al Mediterráneo, el limón no accedió a la cocina hasta muy entrado el siglo XV, para sustituir el agraz (zumo de uva verde) en muchos preparados. A partir de aquí, su expansión lo llevó hasta el contintento americano, con Colón, en su segundo viaje. Con variedades de medida y acidez variables, el limón tiene buena parte de los aromas y los aceites esenciales concentrados en las pequeñas ampollas de su coloreada piel, en contraste con la aspereza que suele conferir la pulpa. De ahí que muchas recetas gastronómicas prefieran esta piel delgada (el 'zeste', como la llaman los franceses) y no el zumo, destinado preferentemente a tareas de maceración. Por otro lado, una opción interesante y a la vez emergente, aunque poco conocida, es la de los limones confitados con sal, que nos llegan de la cultura norteafricana. 4 cucharadas de bebida de almendraAlmendraEl paso del verano al otoño marca también el final del ciclo de la almendra y el momento en el que la podemos encontrar en estado natural, a pesar de que se suele presentar de otras muchas maneras: laminada, fileteada, en polvo… Puede ser amarga (para perfumar pasteles) o dulce, apta para el consumo directo, tanto cruda como tostada, e incluso, si es tierna, en forma de almendruco. Son dulces en la Marcona, más ancha y redondeada, para turrones, pasteles y leche de almendra, y la Largueta, estilizada y puntiaguda, para picaduras y el postre de 'músic'. sin azúcar y sal

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