Menú para hoy: la salsa de perejil que sirve para todo
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Ingredientes

  • Cuando estamos confinados en casa nos da por hacer balance del mundo exterior y valoramos esas pequeñas cosas que antes no le dábamos ninguna importancia. ¿Tomar cañas con los colegas? Claro, pero no podemos. ¿Abrazar a nuestros mayores? Tampoco. Entonces, ¿qué? El perejil. Queridos, queridas: vivimos en un país donde esta hierba aromática se regala en verdulerías, fruterías y mercados. G-R-A-T-I-S. ¿Acaso se regala eneldo en las tiendas suecas? No. ¿Y cilantro en los mercados mexicanos? Tampoco. Así que, por favor, la próxima vez que salgamos a hacer la compra relámpago semanal, pidamos un ramillete de perejil a nuestros generosos verduleros, fruteros y pescaderos, que son todo amor siempre y todo valentía estas semanas. Países y salsas para carnes. Argentina, chimichurri. Un, dos, tres… responda otra vez Argentina, chimichurri; Portugal, piri piri; Japón, teriyaki; Gran Bretaña, gravy; Italia, ¿pesto? No, bagnetto verde (o bagnet verd). ¿Bagnetto… qué? Traducido al español, baño verde. El origen de esta salsa fría se remonta a la Edad Media piamontesa, cuando se usaba como aderezo de carnes de caza hervidas. Con el paso de los siglos, se convirtió en un condimento indispensable en platos tradicionales como el bollito misto -cocido de gallina, pollo, capón y buey- y la lengua de ternera, pero también como acompañamiento del queso Tomino; típico de Piamonte, elaborado con leche de vaca, cabra o mixto, de sabor suave y aspecto parecido al Camembert. El perejil es el ingrediente rey Para esta sencilla receta ogni piccolo insegnante ha il suo piccolo libretto. Es decir, cada maestrillo tiene su librillo, pero lo que es incuestionable es que el perejil fresco es el monarca absoluto. En concreto, un par de puñados. ¿Qué más necesitamos? 1 yema de huevo cocida2 filetes de anchoa en conserva1 diente de ajo (sin el germen verde interior)1 cucharada de miga de pan1/2 cucharada de alcaparras2 cucharadas de vinagre blanco (sustituible por cualquier otro)2 cucharadas de aceite de oliva virgen extraLas pizcas de sal y pimienta negra que consideréis Hay maestrillos que le añaden un poco de albahaca, menta, cebolla, ralladura de limón, aceitunas verdes, frutos secos o pepinillos en vinagre. Asimismo, los hay que usan patata cocida en vez de miga de pan. ¿Cómo la hacemos? La elaboración de esta salsa depende de la textura preferida de cada uno. Para que sea homogénea y cremosa, usad un robot o una batidora. Para que se aprecien mejor los ingredientes individualmente, picadlos muy finos con un cuchillo. ¿Con qué la usamos? Con casi todo. La libertad del bagnetto verde empieza en la lista de ingredientes, continúa en la elaboración y acaba en el uso; combina con carnes, pescados, mariscos, huevos, verduras y en bruschetta. ¿Con una pechuga de pollo? Perfecto. ¿Champiñones a la plancha? Dale. ¿Alegrando un pescado blanco al vapor? Por supuesto. ¿Uno azul a la plancha? También. ¿Sobre unos boquerones en vinagre? Cómo no. ¿En unas patatas hervidas o asadas? Maravilloso. ¿Alargada con aceite y más vinagre para convertirla en una vinagreta? Claro que sí. ¿Con la carne sobrante de un cocido? Ni te lo pienses y hazlo, que para eso la inventaron. Además, se puede conservar varios días en la nevera dentro de un bote de cristal bien cerrado. Nos sobra perejil Ahora que disponemos de más tiempo de lo habitual, tomémonos unos segundos para preguntarnos por qué el perejil es omnipresente en las cocinas de nuestras abuelas, madres y también en la de Karlos Arguiñano. ¿Porque es gratis? Quizás. ¿Por su versatilidad? ¡Bingo! El perejil es el David Bowie de las hierbas aromáticas. Se puede usar en caldos, batidos de fruta y verdura, mantequillas de hierbas, en platos árabes y mediterráneos, en salsas como la verde o la gremolata, como sustitutivo de la albahaca en pestos heterodoxos, para condimentar pastas marineras, legumbres, bulgur o cuscús… El espacio sideral, que es donde está David ahora, es el límite. Nos sigue sobrando perejil Coged un vaso y llenadlo con un poco de agua. Meted el ramillete de perejil sobrante dentro, cubridlo con una bolsa de plástico y sujetadla con una goma elástica alrededor del vaso para que no entre aire frío. Colocadlo en una estantería de la nevera y tendréis perejil para días. Otra opción es envolverlo en papel de cocina, meterlo en una bolsa de plástico cerrada o fiambrera y conservarlo en el cajón de verduras del frigorífico. Si no tenéis espacio en el refrigerador porque estos días os habéis pasado acaparando comida para el apocalipsis mundial, también podéis picar el perejil fino, meterlo en una cubitera y congelarlo. Comparte tus fotos de estos trucos o recetas en redes sociales con la etiqueta #ComidistaConfinado. Y si quieres más propuestas para cada día, entra aquí.

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